Palabras
Hay tantas maneras de suicidarse…
Y tener una muerte rotunda, rápida.
Sin dolor.
Sin agonía.
Un suicidio decidido no deja lugar a dudas.
Uno no puede arrepentirse y frenar el veneno.
La caída.
La sangre.
Hay tantas maneras de suicidarse…
Tantas formas de autodestruirse sin lastimar a otros.
Desintegrarse.
Desaparecer.
Hay tantas maneras de suicidarse…
Tantas herramientas al alcance de la mano
Cuchillos.
Venenos.
Hay tantas maneras…
De morir sin tanto sufrimiento.
Tranquilo.
Conforme.
Pero hay armas que hacen agonizar…
Y no me refiero a ninguna de las nombradas.
Palabras.
Frases.
Hay tantas maneras…
Y las palabras son armas de doble filo.
Abrazos.
Puñales.
La palabra justa, en el momento justo…
Te llena de vida o te mata.
Amor.
Odio.
Hay tantas maneras de equivocarse…
Pero las palabras te condenan.
Te atan
Te liberan.
Las armas son armas…
Pero las palabras no son sólo palabras.
Ideas.
Sentimientos.
Hay tantas maneras de agonizar…
Hay tanto que decir y tanto que callar.
Confesiones.
Silencios.
Hay tantas maneras de sentir…
Que las palabras se confunden.
Sensaciones.
Pensamientos.
Y entre tantos sentimientos…
Entre tantos impulsos y pensamientos.
Elegir.
Decidir.
Había tantas palabras que escribir…
Había tantas formas de expresar.
Confiar.
Confundir.
Había tantas formas…
De autodestruirme sin necesidad.
Impotencia.
Desolación.
Había tantas maneras…
Había tantas armas…
Tanto por elegir…
Y elegí la palabra.
La palabra justa, en el momento justo…
La palabra asesina…
La palabra destructora…
La palabra…
Hay tantas maneras de suicidarse…
Y entre todas las armas elegí la palabra.
Carcome.
Desgarra.
Hay tantas formas de agonizar…
Entre palabra y palabra hay mucho más que palabras.
Vida.
Muerte.
Constanza Albarracín (13-09-07)
Constanza me encantó; tiene mucha fuerza¡¡¡!!!=)
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