La niña de sangre. (Por Facundo Nazareno Saxe)
-No comas los frutos rojos-, -no comas los frutos rojos-me repiten todo el tiempo. ¿Por qué siempre estoy igual? ¿será por los frutos rojos? ¿será por el amor? Soy una niña, ¿o no? Me miro al espejo y eso veo. Pero hay algo más. Tengo miedo mamá. ¿Alguien puede abrazarme? Me miro al espejo roto y sigo siendo una niña. Quiero ser mujer, quiero ser otra. Estoy sola, hace años que ellos se fueron. Fue mejor así, su tristeza constante no me dejaba vivir. Soy una niña y olvidé mi sonrisa. Mamá ya no me abraza, mamá se fue, con papá, hace años. A veces, la extraño; otras, cuando recuerdo su tristeza, sus lágrimas, me gusta que esté muerta. Soy una niña. ¿Por qué? ¿por qué lo sigo siendo? ¿por qué comí los frutos rojos? Ellos, los padres, me lo advirtieron, me gritaron, no querían que los comiera. Egoístas. Decían que los frutos rojos iban a matarme. Tienen veneno decían. ¿Será por eso que sigo siendo una niña y ellos están muertos?
Facu, me quedé pensando en cómo a partir de esa foto, y del detalle de la nena escondiendo cerezas o bolitas rojas, escribiste esto, qué genial, ¿no? ¡Me encantó!!!
ResponderEliminar¡Me fascina!
ResponderEliminar